lunes, 7 de julio de 2008

REFLEXIONES DE UNA DES-ADAPTADA (O ADOPTADA?)





Bien. ¿Qué es la globalización? No hay necesidad de generar explicaciones profundas sobre un proceso que más que racional se respira en el aire hace ya su buen par de años. Hasta los niños de kindergarden (si, hablo como gringa porque ya no interesa que resguarde el idioma de madre déspota que me inculcaron desde el bautismo) saben lo que es el supuestamente tan “controversial” término “globalización”: se me hace a un globo deshinchado. Lo siento.

Bien. Globalización y Comunicación. Comunicación y Globalización. Comuniglobo y Zciónbalisa. ¿Importa como se llame? No es que sea una maniática posmoderna. No. Ustedes han hecho que hable así. Cuando con sus panfletos defienden una homogeneización enferma y que nos empobrece cada día. Si, si, me criticaran de que soy autoritaria y contraria a la democracia. Pero sujetos del cambio, entes de la era de la cibernética, contemporáneos míos, ¿qué es la democracia? Es decir, ¿democracia es entonces que las masas puedan acceder gratuitamente a espacios de disección informativa, a espacios de mataderos, vacas, de morgues, donde las grandes ideas, donde los libritos yacen tirados como papel para embotellar la indiferencia?

Un amigo mío querido y amado hablaba desde su posición de conductor: fumaba y miraba y estaba quieto porque había luz roja y decía: “eres como una vieja”. Y yo le decía que él era un idiota. Me decía…”pero si internet nos da una ventana al mundo inimaginable hace 20 años atrás!” Inimaginable. Ésa es la palabra. Inimaginable pero nefasta. Porque aquí viene otra de las preguntas molestas e incómodas: ¿qué es lo que entendemos por “real” y por “ventana al mundo”?. Los dejos pensativos, amigos queridos, amigos.

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